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Laicos, religiosas, sacerdotes y obispos celebran junto a los más pobres, la Beatificación de Mons. Romero en Chile



Junto a los “patroncitos” del Hogar de Cristo, cientos de católicos y admiradores de la figura del Obispo Mártir salvadoreño, compartieron la mañana de este 23 de mayo la alegría de la beatificación de Mons. Oscar Romero, en el Santuario del Padre Hurtado. Una celebración que se replicó en otras partes del país.

Aun con el frío de la mañana de este sábado 23 de mayo en Santiago, se fueron reuniendo jóvenes y otros que mantienen intacto su espíritu joven, al interior de la Parroquia Jesús Obrero – el lugar que por años albergó la tumba de San Alberto Hurtado- para iniciar la celebración de una jornada histórica.

Los abrazos se sucedían entre rostros que se conocían desde hace años, y también con aquellos que nunca habían visto, pero con los cuales se reconocía la emoción y la felicidad de ver convertido en beato a quien, “sirviendo a los hermanos, se convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor”, como señaló el Papa Francisco en carta leída durante la beatificación de Monseñor Oscar Romero.

El Padre Pablo Walker, Capellán del Hogar de Cristo cree que “esta es una esperanza cumplida de toda la Iglesia latinoamericana, de las comunidades de base, que esperaron por tantos años y que llega bendita en vísperas de Pentecostés. Le pido al Espíritu Santo que junto con aprender de nuestros mártires y nuestras raíces, nos quite la torticolis y nos permita ver las dictaduras que hoy esclavizan a nuestro pueblo: las drogas que afectan a tantas familias, que no le sigamos haciendo el quite a los más pobres y no nos mudemos de barrio, que los curas no nos vayamos lejos y aprendamos de la sabiduría del pobre que está al centro del Evangelio de Jesús”.

Además, hasta el Santuario llegó una comitiva de salvadoreños encabezada por Víctor Valle, Embajador de El Salvador en Chile, quien manifestó “Es un gran día para El Salvador, pero también para América y el mundo por lo que significa la vida, y sobre todo la pasión y muerte de Monseñor Romero. Él luchó por la justicia, la redención de los oprimidos, de los humildes y por eso lo asesinaron. Por eso hoy la historia lo redime y la Iglesia lo eleva a los altares. Por eso hoy día no solo le conmemoran en Chile y en El Salvador, sino en distintos puntos del planeta donde haya alguien que se identifique con la causa de la defensa de las personas para que no haya más miseria ni opresión, y sobre todo para que se pongan en práctica las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad”.

Entre los diplomáticos asistentes estaba Marta Isabel Ramos, quien vivió la masacre que se produjo el día del funeral de Mons. Romero. “Esta beatificación es muy importante. Yo casi muero en la misa. Caí encima de unas personas muertas aplastadas y pensé que hasta ahí llegaba también, pero un ángel –una persona- me levantó y me salvó la vida” comenta emocionada.

La jornada inició con trabajo de grupos, que se fueron reuniendo en torno a la imagen de hombres y mujeres chilenos que también han sido rostro de una iglesia chilena defensora de los más pobres: Clotario Blest, la Hna. Blanca Rengifo, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, el Padre Esteban Gumucio, Don Enrique Alvear, entre muchos otros.

Desde allí, los asistentes salieron en Romería, hasta el lugar donde fueron quemados en 1986 Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana. En dicho lugar se pidió perdón y se recordó a quienes fueron víctimas de la violencia durante aquellos difíciles años, pero también por quienes hoy sufren, como los jóvenes universitarios muertos y heridos en Valparaíso hace unos días.

En dicho lugar el padre Andrés Moro, Vicario de la Pastoral Social destacó “Somos parte de una Iglesia que se alegra en sus alegrías y llora sus penas. Hoy la Iglesia de Latinoamérica y el Caribe está en sintonía con esta Iglesia que en San Salvador hace de vitrina para todo el mundo y muestra el martirio y testimonio de un Obispo que llegó a hasta dar la vida por su pueblo y que nos desafía a preguntarnos como frente a la violencia que llevó a la muerte a Monseñor Romero, hoy seguimos viviendo tantos tipos de violencia que nos deben hacer descubrir cómo ser testigos, e incluso mártires como Oscar Romero”. 

Luego la peregrinación enfiló rumbo hacia la plaza ubicada frente al acceso de la hospedería del Hogar de Cristo en donde se proclamaron las bienaventuranzas y se estrenó la Cantata “Romero una Esperanza para América”. Allí los celebrantes pudieron compartir una mirada, un abrazo y conversación con aquellas personas en situación de calle que recurren al Hogar de Cristo, día a día para recibir acogida.

Mons. Galo Fernández, Obispo Auxiliar de Santiago y Vicario de la Zona Oeste expresó a su vez “Es muy significativo que hoy nos reunamos laicos con diversas historias de Iglesia, sacerdotes, académicos universitarios, religiosas de muchas comunidades que están insertas en la vida pastoral y en las poblaciones en el servicio al más pobre. Creo que reunirnos para hacer presente el gozo que significa que tengamos un beato nuevo a quien hemos admirado por tantos años, y que sea hoy reconocido oficialmente por la Iglesia como un mártir –alguien que lucho por la defensa de los más pobres y pisoteados y que por fidelidad a Jesús y su Evangelio asumió una causa de manera tan radical- también nos interpela y nos indica un camino. Yo creo que Romero de América, tiene mucho que enseñarnos para ser una Iglesia que se la juegue por los más pequeños y pobres”.

La fiesta llegaría a su punto cumbre, luego que los participantes visitaron la tumba de San Alberto Hurtado donde se oró y dio gracias por Chile, antes de compartir la Eucaristía en la explanada del Santuario. Junto a gran cantidad de sacerdotes y diáconos concelebraron Mons. Galo Fernández, Mons. Pedro Ossandón, y el P. Andrés Moro junto a todos los asistentes. 

Inés Fernández, una de las participantes del encuentro comentó “Esto es maravilloso. Es impresionante todo lo que Monseñor Romero hizo y sin odio. Eso es lo que me llama más la atención. Al tiempo que buscaba defender los derechos de todos, quiso que fuéramos más hermanos y no dividir. Esta celebración fue muy fuerte, tengo el corazón apretado. Porque conocí cosas que yo nunca había vivido. Fue una celebración muy linda”.

La joven Marcela Grandón, también agrega “Es algo que esperábamos muchos. Yo vengo de la Iglesia donde estaba el padre Alfonso Baeza, donde tenemos ese espíritu de que tenemos que luchar por los pobres y sacar adelante esta sociedad, y denunciar las injusticias que se cometen contra las personas”.

Marco Marín, del equipo organizador de la celebración, sintetizó así lo vivido “Estoy muy feliz que haya llegado gente y que esto se esté replicando en tantos lugares de la Patria Grande. También se está celebrando en Valparaíso, en Viña, Talcahuano, en Coyhaique… es cosa de ver las redes sociales y ver que Romero ha motivado a muchos y muchas. Un obispo que nuestros jóvenes no conocen y que mucha gente de Iglesia tampoco conoce, por lo tanto ahí tenemos un desafío, pero estamos felices que se esté dando esto y en este lugar con San Alberto Hurtado que está muy conectado con Romero. Es una gracia del Señor”.

Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl