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Don Enrique Alvear, una antorcha en el camino de la fe del Pueblo de Dios



En un Parroquia San Luis Beltrán repleta de amigos, familiares, personas que le conocieron y otros tantos que recién van descubriendo su historia, se realizó la eucaristía de conmemoración del 33º aniversario de la pascua del Obispo Enrique Alvear.

La ceremonia que se desarrolló en la tarde del 29 de abril -en la emblemática parroquia de la Zona Oeste donde vivió Monseñor Alvear- fue presidida por el presbítero Cristián Castro, rector del Seminario Pontificio de Santiago, el Padre Julio Larrondo, párroco de San Luis Beltrán y una numerosa cantidad de sacerdotes diocesanos y religiosos. 

En el saludo inicial, el Padre Larrondo dijo “El domingo pasado celebramos el domingo buen Pastor y hoy queremos prolongar esa fiesta en la figura de Don Enrique, para agradecer su paso por las distintas comunidades”.

También se dirigió a los presentes el Padre Fernando Tapia, postulador de la causa de beatificación de Monseñor Alvear “Tenemos muchos motivos de celebración esta noche. Primero quisiera agradecer el término del proceso diocesano de beatificación de Don Enrique, especialmente al Arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati, quien abrió la causa el 9 de marzo de 2012 y presidió la sesión de cierre el 3 de diciembre del año pasado. Quisiera agradecer al Señor y a todas las personas que trabajaron ardua y gratuitamente en todo el proceso”.

En su mensaje el padre Tapia señaló que los escritos de Don Enrique y las actas del proceso ya fueron recibidos por el Cardenal Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el 20 de enero de 2015 de mano de la embajadora de Chile en la Santa Sede, Sra. Mónica Jiménez. Allí agradeció la gestión de la diplomática que conoció y trabajó con Don Enrique en “Justicia y Paz”, y que fue también uno de los 70 testigos que dieron su testimonio en el proceso. También dio gracias a la Compañía de Jesús, que aceptó llevar la fase romana del proceso a través de su postulador general en Roma, el padre Anton Witwer, ayudado por el jesuita chileno, padre Jaime Castellón.
“Gracias Señor porque a través de este proceso hemos podido conocer más a Don Enrique y darlo a conocer a muchas personas para Gloria de tu nombre y consuelo de tu Pueblo” concluyó el padre Tapia, quien pidió a los asistentes el encomendarse en oraciones a Mons. Alvear y dar a conocer posibles milagros que pudiesen atribuirse a su intercesión, requisito fundamental para el reconocimiento de los santos.

Yo soy la luz del Mundo

Haciendo alusión a la lectura proclamada en la celebración, el Padre Cristián Castro comentó en su homilía “ha sido muy hermoso, una gracia grande, el compartir con ustedes este momento de encuentro en torno a la Palabra de Dios y entorno a la figura de Don Enrique. Hoy quiero destacar lo que dice Jesús de sí mismo: Soy la luz y he venido al mundo para que los que creen en mí, no queden en la oscuridad (cf. Juan 8,12). Cuando nosotros hoy venimos a agradecerle a Dios el paso por nuestra historia, de nuestra ciudad, de nuestro país de Don Enrique Alvear, no es para ensalzarlo a él; sino para agradecerle a Dios porque ha puesto en esta historia, una luz imagen y reflejo de su luz, que es Cristo”.

También destacó y agradeció en nombre del Seminario Mayor de Santiago los 20 años que Monseñor Alvear dedicó al Seminario. “Cuantos seminaristas no habrá atendido, como profesor, director espiritual. A cuántos pastores habrá formado Don Enrique. Un trabajo enorme, y a veces silencioso dedicado a la formación de tantos sacerdotes de Santiago, de Chile y también de Latinoamérica. Para cuántos Don Enrique fue luz, y el testimonio de la presencia de ustedes esta noche, y de cuantos más que quisieran haber estado, expresan el agradecimiento a Dios por la luz que nos presentaste en la persona de Don Enrique, porque era tu luz la que brillaba en él”. 

Llegando el final de la celebración, Ignacio Julio, Presidente de la Fundación Obispo Enrique Alvear, también fue invitado a hablar a los presentes “Me impresiona la figura de la luz a través de alguien. En la mañana estuve en un Colegio que es laico en Puente Alto que lleva el nombre de Don Enrique y esas son personas que no lo conocieron y me impresiona la fuerza de esa presencia de él en el colegio”. También invitó para el sábado 9 de mayo, en la parroquia san Luis Beltrán, desde la 10:00 hrs. a una asamblea abierta a todos quienes han colaborado y quienes deseen unirse a la fundación “no solo apoyando en lo económico, sino que quieran aportar con ideas y creatividad a comunicar la figura de Enrique Alvear“, dijo. 

Una antorcha que ilumina el camino

Al finalizar la Eucaristía, y consultado sobre la importancia de la figura de Don Enrique para los seminaristas de hoy, el Padre Cristián Castro señaló “Cuando uno mira la historia de nuestra Iglesia reciente y más lejana en Chile, va descubriendo estas figuras que aparecen como verdaderas antorchas en el camino de la fe del pueblo santo de Dios. Y en Don Enrique uno descubre precisamente eso. Todo lo que Don Enrique hizo, desde su adolescencia estuvo vinculado a la diócesis. Se educó en el Colegio Luis Campino de la Arquidiócesis, estudió en la Universidad Católica, y luego en el Seminario Pontificio. Aquí se descubre a una figura diocesana 100%, un testimonio notable. Efectivamente los muchachos en el seminario lo van conociendo y espero lo vayan conociendo más y se vayan encantando de su testimonio, para tenerlo en el día de mañana como un gran modelo e intercesor, que es lo que vemos en los santos. No vamos a ser iguales a ellos. Pero los tenemos como antorchas que iluminan el camino y Don Enrique más aun, considerando su vida de entrega generosa”.

La celebración concluyó con una acción de gracias comunitaria en la tumba del Obispo Alvear, ubicada a la salida del templo parroquial, donde decenas de personas espontáneamente comenzaron a agradecer por el paso de Don Enrique en diversos momentos de su vida. En el lugar se realizó la bendición final y se invitó a los asistentes a la misa, a un compartir fraterno en uno de los salones de la parroquia.


Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl