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En Santuario Nacional de Maipú se pide la protección de la Virgen del Carmen para todas las familias



Cientos de personas llegaron la tarde del lunes 8 de diciembre hasta el Templo Votivo de Maipú para la misa en honor a la Inmaculada Concepción en la que además se realizó la consagración de la vida y la familia a la Virgen del Carmen.

La misa fue presidida por el Cardenal Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago y concelebrada por el Padre Galo Fernández, Obispo Auxiliar de Santiago y Vicario de la Zona Oeste, junto al Padre Carlos Cox, Rector del Santuario Nacional de Maipú, sacerdotes y diáconos de parroquias del decanato Nuestra Señora del Carmen de Maipú. 

Antes de la misa, feligreses provenientes de las distintas comunidades del decanato se congregaron en el templo, animadas por cantos y oraciones a la virgen. Entre las parroquias presentes estaban Santa María de la Esperanza, Nuestra Señora del Carmen, María Misionera, Inmaculado Corazón de María, Nuestra Señora de la Visitación, junto a cuasimodistas y grupos folclóricos. 

Al comenzar la celebración hizo entrada a la iglesia la imagen de la Virgen del Carmen Peregrina que ha visitado todo Chile. Junto a la virgen hicieron su entrada monseñor Ricardo Ezzati junto a los sacerdotes que celebraron la misa. 

“Queridos hermanos doy gracias a Dios que nos permite concluir el mes de María en este santuario nacional. A la virgen María queremos consagrar hoy nuestras familias para que crezcan como santuario de vida y paz para que sean una pequeña iglesia que sale a evangelizar”, dijo el Cardenal en su saludo a los feligreses.

Luego de escuchar las lecturas bíblicas monseñor Ezzati dirigió su homilía destacando el ejemplo de María como colaboradora del proyecto de Dios. “En el evangelio San Lucas destaca a María en el proyecto de Dios, como colabora con la acción del padre, como mujer que acoge en su seno al hijo de Dios, que acoge en la pobreza de Belén, que acompaña en la huída a Egipto, que educa en la familia de Nazareth y que acompaña a los pies de la cruz. María ha cumplido y hoy sigue cumpliendo su misión”. 

Destacando el amor de madre de la Virgen María, el Arzobispo de Santiago pidió su protección para todas las familias chilenas. “En esta tarde en que terminamos el Mes de María queremos poner en el altar las intenciones de oración para que ella proteja, aliente y bendiga a todas nuestras familias. Hace poco en terminó en Roma la primera parte del Sínodo de la Familia, como obispos hemos podido constatar que hay familias que viven el sacramento del matrimonio, que educan cristianamente a sus hijos, que tienen presencia en la iglesia. Quisiera invitar a poner en manos de María a esas familias que son iglesia doméstica, que viven la fe y en las que hay espacio para la caridad y para acoger a los que más lo necesitan”. 

“También hay familias heridas en las que la división ha causado la ruptura de afectos, hay hogares que han iniciado una nueva forma de vivir en comunión, muchas veces con gran sacrificio. El sínodo de los obispos recuerda que la Iglesia proclama y anuncia un matrimonio consagrado para el amor de Dios entre un hombre y una mujer destinado a hacer crecer el amor y a multiplicar la vida. El Sínodo nos invita a ser una iglesia acogedora para todas las demás formas de asociarse que algunos llaman también familia. Sí, hay signo de Dios también en esas formas de vivir incompletamente lo que es la familia, a veces hay amor generoso, dedicación a los hijos, apertura a los demás. Nosotros queremos pedir a la virgen que mire a esos grupos y los lleve a vivir la plenitud del matrimonio y la familia en la consagración del amor que dios hace en el sacramento del matrimonio”, señaló el Cardenal

El Pastor finalizó su homilía llamando a la sociedad a contribuir para el desarrollo integral de las familias. “Vivimos en una sociedad en donde hay familias que no se pueden desarrollar bien porque viven en la pobreza, fruto de una sociedad injusta. Cómo no poner en las manos de María a tantas familias que no pueden desarrollar plenamente el don de ser matrimonio y que a partir de la dificultad del trabajo y la pobreza no tienen para dar a sus hijos la dignidad cristiana y humana que merecen. Que el corazón de la virgen del Carmen nos acoja bendiga y nos haga crecer. Pedimos para que las leyes de nuestro país sean leyes que permitan el desarrollo sano y armónico de nuestras familias y que promuevan la vida desde su concepción a la muerte natural”. 

Antes de finalizar la eucaristía se realizó el rito de la consagración de la vida y las familias al corazón inmaculado de la Virgen María. Este momento comenzó con la presentación de testimonios de personas que se han comprometido a decir sí a la vida. Este fue el caso de Consuelo Valenzuela Baeza, joven que fue adoptada a días de haber nacido. 

“Agradezco a mi madre biológica no haberme abortado, perfectamente lo pudo haber hecho porque uno nunca sabe el miedo o lo que puede estar sintiendo la persona y cuánto apoyo tiene. Estoy infinitamente agradecida por ella, y le deseo su bien y felicidad. Muchas veces no se cuenta con el apoyo de la familias es súper importante empezar a educar a las familias, conversar del tema del aborto y hay que dejar de lado los prejuicios. No es un tema fácil pero hay que seguir luchando por la vida”, expresó la joven. 

Luego del testimonio, monseñor Ezzati, de frente a la Virgen del Carmen hizo la oración de consagración. 


Fuente: Comunicaciones Santiago
www.iglesiadesantiago.cl

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